La prescripción de prismas en la práctica optométrica para la compensación de forias descompensadas es una forma de tratamiento donde la literatura médica carece de consenso.
La mentalidad clásica se basa en la idea de que los prismas no deben ser prescritos en ausencia de síntomas de disfunción binocular. Las medidas típicas de la visión binocular no estrábica se podrían resumir en estas cuatro:
1. Heteroforia:
Representa la posición natural de los ejes visuales en ausencia de fusión y por lo tanto corresponde a la parte de la desviación debida al sistema de vergencias.
2. Disparidad de Fijación:
Representa un pequeño desalineamiento de los ejes visuales durante la visión binocular, normalmente medida en segundos de arco. Aunque para muchos clínicos alude a la presencia de estrés en el sistema visual, otros lo consideran un error resuelto necesario para el sistema de control de vergencias.
3. Foria Asociada:
Es la cantidad de prisma necesaria para disminuir la disparidad de fijación a cero. La existencia de foria asociada en pacientes sintomáticos es indicativo de estrés visual y requiere tratamiento.
4. Reserva de Vergencia Fusional:
Esta medida valora la capacidad del sistema de vergencias para controlar la heteroforia. Se utiliza como forma general el criterio de Sheard, según el cual la reserva de vergencia fusional deber ser, al menos, el doble de la heteroforia presente.
Cada una de estos valores informan sobre un aspecto específico de la visión binocular, y mientras que muchos optometristas solo se basan en uno de los parámetros para determinar un tratamiento, otros se basan en la combinación de varios para la toma de decisiones. Esta falta de consenso en la literatura debe corregirse para proveer las bases inequívocas de la prescripción de prismas.
El criterio de Sheard es un método razonable y meditado para cuantificar la prescripción pero no existen estudios aleatorios y controlados que demuestren su eficacia. Muchos profesionales defienden la importancia de la foria asociada como medida fundamental para la eliminación de los síntomas. Antes de prescribir el valor prismático definitivo, es necesario probar los prismas compensadores durante al menos diez minutos. Pasado este tiempo, se vuelve a medir la foria asociada y, si esta vuelve al valor inicial significa que el mecanismo de adaptación de vergencias es demasiado fuerte para compensarse con el prisma, por lo que no tendra beneficio clínico ninguno. Por otro lado, si la foria asociada es nula tras la prueba, constituirá la prescripción definitiva y será el tratamiento de elección.
domingo, 11 de enero de 2009
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